Trata: héroes cotidianos de la resistencia

Fuente: El Heraldo de México

Marcela Loaiza es una sobreviviente de trata de personas

Después de vivir este delito, Loaiza creó la Fundación Marcela Loaiza, con el objetivo de luchar contra este crimen

La colombiana Marcela Loaiza es sobreviviente a la trata de personas. Actualmente es conferencista, vive en Estados Unidos donde, tiene su Fundación Marcela Loaiza para prevenir este delito, es autora de Atrapada por la mafia Yakuza y Lo que fui y lo que soy. Además, es miembro del grupo National Survivor Network (NSN), de la organización CAST.

“Nací en Armenia, Colombia, en una comunidad humilde, Pereira, al tener mi primera hija no tenía dinero y un empleo formal. Me ofrecieron irme a trabajar a Japón para tener mejores ingresos para mi hija y mi familia. Sin imaginar ese viaje, marcó mi vida para siempre”, comentó la activista.

Al llegar a Japón, obligaron a Marcela a cambiar de identidad, ya no sería la joven bailarina, sino Kelly una prostituta al servicio de la mafia Yakuza. Por 18 meses vendió servicios sexuales en las calles de Tokio en todas las modalidades posibles, para poder pagar una cuantiosa deuda a su proxeneta quien, se encargaba de entrenar a las jóvenes para ser prostitutas a base de maltrato psicológico y violencia.

“Viví la peor pesadilla de mi vida en Japón, fui víctima de una red de trata de personas, fui esclavizada, encerrada, violada y golpeada en un país lejano donde no entendía el idioma. Acabe en un hospital con los huesos rotos y desfigurada, diario me obligaban a acostarme hasta con 20 hombres, si estaba menstruando, me ponían un tapón y en la noche solo me dejaban quitarlo para limpiar mi útero, si nos cachaban el dinero escondido nos quemaban el clítoris entre otras cosas más, lo más duro fue ver como mataron a una persona enfrente de mí entre otras más”, comentó la conferencista.

Cuenta que un día los guardias de noche estaban vigilando con cadenas de metal mientras ellas limpiaban la calle cuando, de repente, llegaron motos ninjas a pelear el territorio con los Yakuza. Una compañera y ella corrieron a esconderse al contenedor de basura, por donde podían ver hacia la calle. Ahí observó cómo los chinos le aventaron a una mujer unas cadenas a los pies y llorando les dijo que la dejaran abrazar por última vez a sus hijos antes de morir. “La destrozaron a golpes y la sangre de ella nos caía a nosotras, esa imagen jamás se me ha olvidado”, dijo.

“Nos volvieron a encontrar y me golpearon tan fuerte que estuve en un hospital con guardia para no huir, después de meses logré que un cliente me ayudara a escapar, me dejó una peluca, ropa y un boleto de tren en el baño de un negocio. Me disfracé y logré llegar a la embajada de Colombia”, expresó Marcela. Al regresar a su país se enfrentó a las críticas que le impidieron en ese momento rehacer su vida, pero la comunidad de religiosas Adoratrices de Colombia, le ayudó con terapia de sanación. Debo confesar que mi proceso psicológico fue complicado ya que tenía estrés postraumático, no hablaba y mi proceso de terapia duró tres años” enfatizó Marcela.

La trata de personas no discrimina, no tiene raza, color, sexo, religión y clase social, cualquiera puede ser víctima, ya sea explotación laboral, mendicidad ajena, venta de órganos matrimonio servil. “Es importante que los padres sepan de este tema para que aconsejen a sus hijos que están en búsqueda laboral y que luego amigos les recomiendas cosas fáciles, que no saben si tienen un propósito de prostitución. Las cinco etapas de la explotación social son: primero sentirse culpable, se siente sucia, que no tiene derecho a ser mujer, negación y el último reintegración”, dijo Loaiza.

“Para apoyar a las mujeres que han pasado por esta situación lo primero es tener compasión y respeto por las víctimas. La sociedad está acostumbrada a cuestionar, señalar y difamar el testimonio de una mujer. Hace años yo salía llorando de las conferencias porque la gente no creía en mi historia y era agresiva verbalmente conmigo”, puntualizó la escritora.

La esclavitud moderna va en aumento y en la agenda prioritaria de los estados no está el apoyo económico para prevenir la trata de personas en Latinoamérica. Las empresas privadas pueden apoyar en campañas de sensibilización, en becas para los jóvenes que desean seguir estudiando y no encuentran trabajo. “Vivo en Estados Unidos hace 17 años, me volví a casar y ahora tengo tres hijas”, finalizó.

Datos duros

  • Ha asistido a más de 15 mil personas en conferencias, charlas, talleres, foros, con el tema de trata de personas los últimos cinco.
  • En el 2014 recibió´ un reconocimiento por la Corte Suprema de Justicia de México por su apoyo y sensibilización a jueces y fiscales en materia de trata de personas.
  • Recientemente fue reconocida por las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) por su labor incansable en contra de la trata de personas, con el símbolo “Rompiendo cadenas”.
  • En enero 2015 ganó el Premio Inspiring the World del MGM Grand Las Vegas.
  • En junio del 2015 fue elegida entre 500 héroes del mundo de la revista Fortune Magazine de Estados U
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