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Mi hijo consume

Por Verónica González G. para Movimiento Viva México (*)

El número de adolescentes que han probado algún tipo de droga se ha multiplicado por cuatro desde el 2002. Así lo afirman especialistas e investigadores: a mediados de 2017, la CONADIC advirtió que la edad promedio de inicio en el consumo de drogas ya era entre los 10 y 11 años.

Este Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas es apto para preguntarnos por qué los menores comienzan a consumir drogas. Si lo hacemos, encontraremos una variedad de respuestas, entre ellas, la presión social, el afán de pertenecer a un grupo, curiosidad, la facilidad de conseguirlas, y más. Sin embargo, una de las principales causas por las cuales pueden caer en el consumo de drogas está relacionada con una profunda soledad y dolor emocional.

Para las familias, enfrentar y aceptar que uno de sus menores (hijos) tiene un problema de adicción es un impacto muy fuerte. Tanto, que la primera reacción es la negación del problema, aunque este sea evidente. Incluso, cuando los padres se enteran a partir de una notificación escolar, suelen actuar con enojo en contra de la institución educativa al sentir que las autoridades escolares están “calumniando” a sus hijos. Sin embargo, para poder ayudar a los jóvenes una vez que se tiene la sospecha del consumo de sustancias, es necesario que los padres reconozcan que muy probablemente sus hijos están consumiendo y que es necesario atenderlos.

Es muy importante que, si tienes la sospecha de que alguno de tus hijos está consumiendo alguna sustancia, tomes en cuenta lo siguiente:

  • Si algún profesor de tu hijo te refiere sus sospechas de un posible consumo, observa la conducta de tu hijo y no eches en saco roto la información.
  • Evita buscar culpables, recuerda que es un problema multifactorial.
  • Busca información para conocer los diferentes centros de atención a las adicciones que existen en tu localidad para que te orienten y reciban ayuda lo antes posible.
  • Acudir a intervenciones terapéuticas grupales e individuales los ayudará a restablecer la armonía en la dinámica familiar.

Si bien es cierto que el ambiente social es un factor importante para la iniciación en el consumo de drogas, está clara la importancia de promover la integración y el fortalecimiento familiar para prevenir y, en su caso, superar la adicción. Porque en la familia está la solución.

(*) Verónica González García, psicóloga, especialista de Red Familia

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