Fortalezas emocionales para la nueva normalidad

Por la psicól. Verónica González García

Especial para Viva México

A partir de la pandemia, la salud mental se ha vuelto una de las prioridades a nivel mundial. Hoy, la mayoría de las personas presentan algún síntoma relacionado a la ansiedad. Inevitablemente, la aparición de emociones como desesperanza, inseguridad o impotencia son las que imperan en el día a día. Esto es normal debido a la presencia de los miedos adaptativos generados por el confinamiento. Sin embargo, en esta nueva etapa de post confinamiento habrá también nuevos miedos.

Es muy probable que en los próximos meses se empiecen a manifestar trastornos psicológicos como fobias o síndrome de estrés post traumático, derivado de la incorporación a la convivencia social con el virus.  Por esta razón, es muy importante trabajar nuestras fortalezas emocionales, para poder enfrentar de una manera resiliente esta “nueva normalidad”.

Las fortalezas son las que nos hacen capaces de sobreponernos a las adversidades y en estos momentos es muy importante trabajar en ellas para poder ir adaptándonos a las nuevas circunstancias sociales y funcionar de una manera adecuada.

  1. Cambiar el chip. Primero, es necesario modificar nuestra actitud hacia el miedo. Es normal sentirlo porque nos ayuda a estar alertas y a protegernos del peligro. No debe verse como un enemigo sino como un aliado. Es necesario que aprendamos a funcionar sintiendo miedo. Costará un poco más de trabajo hacer las cosas, pero poco a poco irá disminuyendo. No permitamos que nos domine, para evitar que se generen pensamientos negativos. En el momento en que sintamos que nos está bloqueando, nos tomamos un tiempo: cada persona avanza a su propio ritmo y es normal que tardemos un poco en sentir seguridad para emprender las actividades.
  2. Establecer metas y objetivos claros nos va a ayudar a planificar las actividades y tener expectativas reales de lo que puede suceder o lo que podemos realizar.
  3. Enfocarnos en lo que sí está bajo nuestro control y en lo que está en nuestras manos mejorar o realizar. Lo importante son las acciones que tomemos para protegernos; lo que los demás hagan no está en nuestras manos controlar ni evitar.
  4. Identificar la oportunidad. Analizar las situaciones positivas que nos ha reportado esta situación. Probablemente, han mejorado nuestros hábitos de higiene, nuestra relación familiar se ha visto fortalecida, etc. O, tal vez, esta es la oportunidad para trabajar alguna competencia física, psicológica o familiar.

Es importante ver en esta situación un área de oportunidad para fortalecernos como persona. Es cierto que estamos viviendo una situación adversa, pero no necesariamente tiene que ser catastrófica. Platiquemos con nuestra familia y juntos podemos establecer un plan positivo y ordenado para entrarle a la nueva normalidad. ¡Porque en la familia, está la solución!

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